Recetas

Tarta de piña y coco sin horno

Cuenta la leyenda que, en verano en Sevilla, hace tanto calor que puedes hornear un bizcocho sin necesidad de encender el horno… Nosotras lo hemos probado y tenemos que afirmar que no es cierto 😉 Sin embargo, lo que sí es verdad, es que encender el horno en esta época, en nuestra querida ciudad, es un deporte de riesgo (y que conste que nosotras lo practicamos de vez en cuando).

Por eso, estos meses no sólo buscamos sabores veraniegos, sino también recetas que no precisen de horno. Y así es como hemos decidido preparar esta última tarta de piña y coco. Un sabor tropical para una tarta que encandila con su olor y su sabor.

Ingredientes base:

  • 20 galletas María
  • 60 gr de mantequilla

Paso a paso base:

1. Derretimos la mantequilla y mientras esperamos a que se enfríe un poco, trituramos bien las galletas.

2. En un bol, mezclamos la mantequilla y las galletas hasta obtener una pasta. Reservamos.

3. Forramos la pared de un molde redondo de 20 cm de diámetro con una lámina de acetato.

4. Extendemos la pasta de galletas en el fondo del molde y refrigeramos.

Ingredientes mousse piña:

  • 2 latas pequeñas de piña en su jugo
    • 240 gr de piña y 75 gr de jugo
  • 3 hojas de gelatina neutra
  • 75 gr de azúcar
  • 375 ml de nata 35 % M.G.

Paso a paso mousse piña:

1. Hidratamos la gelatina introduciéndola en un cuenco con agua. Reservamos.

2. En un cazo, calentamos el jugo de la piña con el azúcar hasta que rompa el hervor. Retiramos del fuego.

3. Añadimos la gelatina escurrida y removemos para disolverla correctamente. Dejamos que se vaya enfriando (sin que llegue a cuajarse).

4. Trituramos la piña y la añadimos al jugo que se estaba enfriando. Reservamos.

5. Montamos la nata fría hasta que forme picos suaves y la incorporamos a la mezcla de piña (que debe haberse enfriado). Mezclamos con movimientos suaves, ayudándonos de una espátula.

6. Sacamos el molde con la base de galletas de la nevera y vertemos la mezcla de piña en él, extendiendo con delicadeza si fuese necesario. Refrigeramos durante al menos 4 horas.

Ingredientes mousse coco:

  • 200 ml de nata 35% M.G.
  • 150 ml de leche de coco
  • 30 gr de queso Philadelphia
  • 2 hojas de gelatina neutra
  • 80 gr de azúcar
  • 35 gr de coco rallado

Paso a paso mousse coco:

1. Hidratamos la gelatina introduciéndola en un cuenco con agua. Reservamos.

2. En un cazo, calentamos la leche de coco con el azúcar hasta que rompa el hervor. Retiramos del fuego.

3. Añadimos la gelatina escurrida y removemos para disolverla correctamente. Dejamos que se vaya enfriando (sin que llegue a cuajarse).

4. Montamos ligeramente la nata fría y le incorporamos el queso Philadelphia ligeramente batido. Seguimos batiendo hasta que la nata forme picos suaves.

5. Agregamos la nata y el coco rallado a la mezcla que se estaba enfriando. Mezclamos con movimientos suaves, ayudándonos de una espátula.

6. Sacamos el molde con la base de galletas y el mousse de piña de la nevera y vertemos la mezcla de coco en él, extendiendo con delicadeza si fuese necesario. Refrigeramos durante al menos otras 4 horas.

Una vez se haya cuajado la capa de mousse de coco, podemos desmoldar la tarta, siempre con mucha delicadeza, y retirar la lámina de acetato.

Nosotras hemos espolvoreado un poco de coco rallado por encima de la tarta para darle el toque final perfecto.

Consejos:

  • Os recomendamos que utilicéis un molde de base desmontable, ya que os resultará mucho más fácil desmoldar la tarta una vez finalizada.
  • Esta tarta, como la gran mayoría de tarta veraniegas, necesita conservarse en nevera, ya que está elaborada con nata.
Recetas

Helado de marshmallow

Ésta es la última receta de helado con la experimentaremos este verano. Este año nos ha cundido bastante y hemos probado recetas con y sin huevo, con colorante, con tropezones,… Pero aún nos quedaba un “experimento” más: incorporar glucosa a nuestro helado durante su elaboración.

Resulta que, sustituyendo parte del azúcar de la receta por glucosa líquida, el helado sale más cremoso y con un dulzor exquisito. Y nosotras, que necesitamos probar para creer, hemos probado este pegajoso ingredientes en nuestro helado de marshmallow.

Ingredientes:

Paso a paso:

1. En un bol frío, montamos la nata hasta que forme picos suaves. Reservamos en la nevera.

2 Batimos los huevos en un bol hasta que formen espuma.

3 Agregamos el azúcar, la glucosa y batimos un poco.

4. Añadimos el aroma y seguimos batiendo hasta que la mezcla doble su volumen, blanquee y espese un poco (puede tardar un entre 10-12 minutos).

5. Sacamos la nata de la nevera y la vertemos en la mezcla de huevos. Removemos con suavidad con ayuda de una espátula.

6. Vertemos la leche y mezclamos con la espátula.

7. Añadimos el colorante con un palillo y removemos por última vez antes de introducir el bol en el congelador durante 1 hora.

8. Sacamos el bol del congelador y batimos para romper los cristales de hielo. Volvemos a congelar 30 minutos.

9. Pasada la media hora, sacamos el bol y batimos enérgicamente. Lo introducimos en el congelador otros 30 minutos.

10. Repetimos la operación de batido otra vez antes de incorporar los mini malvaviscos.

11. Cambiamos el helado a un envase con cierre, apto para congelar, y lo introducimos en el congelador por última vez. Esperamos al menos 8 horas antes de consumir.

Es un helado irresistible, por su sabor y textura. Asombrará a l@s peques y alegrará el día a l@s mayores. Además, el toque de glucosa aporta una cremosidad digna de cualquier helader@ artesan@ con años de experiencia, y sin necesidad de máquina ni nada raro 😉

Consejos:

  • Es importante romper los posibles cristales de hielo de pudiesen formarse en el helado, por eso no hay que saltarse el proceso de congelación-batido.
  • Añadir colorante al helado, no va a modificar para nada su sabor, sin embargo, le da un toque divertido y lo hace único (el color de este helado recuerda mucho al de vainilla y queríamos diferenciarlos de alguna manera).
  • Nosotras hemos añadido los mini malvavisco porque queríamos que el helado tuviese pequeñas sorpresas blanditas mientras lo comemos. Sin embargo, si no queréis añadirlos, no hay problema.
  • Si vais a presentar el helado en un cono de galleta, podéis espolvorear un puñado de micro marshmallows de colores para darle un acabado colorido y esponjoso.

  • Lo bueno de esta receta es que la podéis utilizar como receta base para preparar multitud de sabores. Es decir, podéis probar a sustituir el aroma de marshmallow por cualquier otro extracto (limón, cereza, chocolate y menta,…). Por supuesto, en ese caso, no os recomendamos añadir los mini malvaviscos.
Recetas

Tarta fría de mantequilla de cacahuete

Que el calor no invita a encender el horno en los días más cálidos del verano, pues preparemos una tarta sin horno. Más concretamente, una tarta fría de mantequilla de cacahuete. Refrescante, cremosa y llena de sabor. Bastante fácil de preparar y sin ingredientes raros o difíciles de encontrar.

Hemos conseguido aunar en una misma tarta dos de los sabores que más nos apasionan, el queso Philadelphia y la crema de cacahuete. Un bocado que quita todas las penas y sacia nuestras ganas de un postre como Dios manda 🙂 Os animamos a probarla y a caer en una espiral de éxtasis gustativo.

Ingredientes:

Paso a paso:

1. Derretimos la mantequilla, sin que llegue a hervir, y la dejamos enfriar a temperatura ambiente. Mientras, trituramos las galletas hasta obtener un polvo lo más fino posible.

2. En un tazón, mezclamos las galletas trituradas con la mantequilla derretida hasta obtener una pasta.

3. Esparcimos las galletas en un molde o bandeja redonda de unos 20 cm de diámetro. Podemos ayudarnos de una cuchara y las manos para ir aplastando y compactando las galletas al fondo y a los bordes del molde. Refrigeramos.

4. En un bol, batimos la mantequilla de cacahuete, el queso Philadelphia y el icing sugar hasta que estén completamente integrados. Reservamos.

5. Montamos los 225 ml de nata en otro bol y la añadimos a la masa de mantequilla de cacahuete. Lo mezclamos bien todo con ayuda de una espátula, realizando movimientos envolventes.

6. Sacamos el molde de la nevera y vertemos la masa en él. Con delicadeza, la vamos distribuyendo bien por todo el molde. Volvemos a refrigerar unas 4 horas.

7. Cuando la tarta esté lista, montamos la nata vegetal hasta que forme picos suaves y la esparcimos sobre la tarta. No es necesario utilizar manga y boquilla, ya que queremos que tenga un aspecto rústico.

8. Para las virutas que decoran esta tarta, nosotras hemos rayado un trozo de tableta de chocolate con vainilla sobre la tarta.

Con tan sólo recordar su intenso sabor a cacahuete, su cremosa textura y su delicado toque a chocolate se nos hace la boca agua. Es un placer apto para toda la familia que no dejará indiferente a nadie. Además, es perfecta para cualquier ocasión, ya sea un desayuno, una comida, una merienda o una cena.

Consejos:

  • Os recomendamos que mantequilla de cacahuete, queso Philadelphia y nata, se mantengan en la nevera hasta justo el momento de usarlos (sobre todo en estos días de calor).
  • Nosotras hemos utilizado nata vegetal para la cobertura de la tarta, sin embargo, también podéis utilizar nata de leche de vaca. Pero en ese caso, recordar preparar más cantidad (unos 175-200 ml) y azucarar la nata cuando la montéis.
  • Es importante mantener esta tarta refrigerada para que no se estropee (tened en cuenta que lleva nata y queso crema). Recordad que si la metéis en una caja no cogerá ningún tipo de sabor en la nevera y se mantendrá más tiempo deliciosa.
Recetas

Corazones helados de vainilla

Hoy en día existen tal cantidad de sabores de helado que sería imposible probarlo todos en un solo verano. Sin embargo, a pesar de que nosotras somos las primeras a las que nos encanta experimentar, hay un sabor que nunca puede faltar en estos días calurosos. Hablamos, por supuesto, del helado de vainilla.

Y para esta ocasión, no sólo hemos preparado el helado sin más, sino que hemos decidido elaborarlo en un molde de silicona con forma de corazón para darle un toque especial. Además, hemos bañado en chocolate negro nuestros corazones helados para darles un toque crujiente. Con los ingredientes que tenéis a continuación obtendréis unos 9 helados pequeños.

Ingredientes:

Paso a paso:

1. En un cazo, ponemos a calentar a fuego suave la nata, la leche y el azúcar. Dejamos que se formen las primeras burbujas en la superficie y retiramos del fuego.

2. En un bol, batimos las yemas y vamos añadiendo la nata muy poco a poco, sin dejar de remover para evitar que se cuajen las yemas con el calor de la nata.

3. Incorporamos la pasta de vainilla y removemos para que se integre bien.

4. Vertemos la mezcla en el cazo y lo calentamos a fuego suave, removiendo constantemente, hasta que espese (sin que llegue a hervir). En unos 5 minutos estará listo.

5. Pasamos el líquido cremoso a un bol apto para congelación y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente antes de introducirlo en el congelador 1 hora.

6. Sacamos el bol del congelador y batimos un par de minutos. Volvemos a introducirlo en el congelador unos 30 minutos.

7. Pasado el tiempo estipulado, sacamos el bol del congelador y batimos la mezcla antes de verterla en los huecos de nuestro molde para helado. Introducimos los palitos en sus huecos y metemos el molde en el congelador durante unas 12 horas.

8. Derretimos las gotas de chocolate en el microondas o al baño María. Si el chocolate estuviese muy espeso, podemos añadir un par de cucharaditas de manteca de cacao para licuar un poco su consistencia.

9. Extraemos el molde del congelador y desmoldamos un helado, empujando primero la base del hueco y posteriormente el palito.

10. Introducimos el helado en el chocolate (no puede estar caliente) hasta que esté totalmente cubierto. Escurrimos suavemente el exceso y pinchamos el palito en un corcho blanco que introducimos en el congelador. Repetimos la operación con los siguientes helados.

Os aseguramos que no encontraréis un helado más cremoso y con un sabor tan natural y delicioso. Y la cobertura crujiente de chocolate lo vuelve irresistible. Estamos seguras de que cuando los probéis, no podréis evitar repetir.

Consejos:

  •  Nosotras hemos utilizado un pack de molde de silicona que incluía palitos para los helados. Sin embargo, si vuestro molde no tiene o ya se os han agotado, siempre podéis comprar los palitos de madera solos. Pero tened en cuenta el tamaño de la ranura de insercción para los palitos de vuestro molde antes de comprarlos para no encontraros sorpresas cuando vayáis a preparar el helado.
  • Es cierto que, la mayoría de las veces, hay más masa de helado que huecos para darles forma. Pero no os preocupéis. Nosotras dividimos la masa en tres y metimos una parte en el congelador tal como indica la receta y las otras dos partes las dejamos reservadas en la nevera hasta que tuvimos el molde vacío. Entonces pasamos otra de las partes de masa al congelador y seguimos la receta con normalidad.
  • Para la cobertura de chocolate podéis utilizar también chocolate con leche o chocolate blanco. A la vainilla le va cualquier sabor, así que podéis probar.
  • Cuando vayamos a cubrir los helados con el chocolate hay que trabajar rápido. Nosotras os recomendamos que trabajéis uno cada vez (el resto se quedan en el congelador).
  • Para conservar los helados en el congelador, después de haberlos cubierto con el chocolate, tan sólo tenéis que aseguraos de que el chocolate se ha endurecido y envolver cada helado en papel vegetal. Después podéis meterlos en una bolsa de congelación o directamente en el congelador.