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Recetas

Muffins de avena y naranja

Hoy, la receta viene con sorpresa. Y es que ¡estamos de SORTEO! Y no es un sorteo cualquiera, ya que es el primero que realizamos sólo para aquellas personas que os pasáis por aquí y leéis nuestro blog. Y ¿por qué hacemos un sorteo ahora? Pues porque hoy da comienzo el otoño y, con lo que nos gusta a nosotras esta estación del año, es la forma que tenemos de celebrarlo con vosotr@s.

Podéis encontrar toda la información sobre el sorteo al final de esta entrada. Pero antes, para ir abriendo boca, queremos compartir con vosotr@s esta espectacular receta de muffins de avena y naranja de los que nunca puedes comer sólo uno. Nosotras los hemos hecho gigantes porque no hay nada más atrayente que un gran muffin sano y delicioso.

Ingredientes (para 6-8 muffins grandes):

  • 1 naranja grande
  • 100 gr de copos de avena
  • 230 gr de yogur natural
  • 1 huevo
  • 120 gr de miel
  • 80 ml de aceite de oliva suave (o aceite de girasol)
  • 180 gr de harina
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 100 gr de pipas de calabaza
  • 1 1/2 cucharaditas de levadura
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato

Paso a paso:

1. Limpiamos bien la naranja. La rallamos y exprimimos una cucharadita de zumo de naranja. Reservamos la ralladura y el zumo.

2. En un bol, mezclamos los copos de avena y el yogur.

3. Añadimos el huevo, la miel, el zumo y el aceite. Removemos para mezclar bien.

4. De una vez, añadimos la harina, la canela, la levadura, el bicarbonato y las pipas. Mezclamos hasta obtener una masa compacta y bien integrada.

5. Colocamos las cápsulas de papel en un molde para muffins grandes y repartimos la masa con ayuda de una cuchara para helado. Llenamos cada cápsula hasta 2/3 de su capacidad.

6. Horneamos durante 25 minutos a 180ºC.

7. Cuando los muffins estén listos (podéis comprobarlo con la prueba del palillo), los sacamos del horno y los dejamos un minuto en el molde antes de colocarlos en una rejilla y dejar que se enfríen por completo.

Así, tal cual, están increíbles, pero si queréis darles un toque diferente, podéis preparar algún glaseado simple de naranja para verterlo por encima o acompañarlos de un poco de chocolate en virutas o derretido. Nosotras, hemos querido coronar algunos de estos muffins con una fina rodaja de naranja que hemos bañado parcialmente en chocolate negro. El resultado es insuperable.

Consejos:

· Nosotras hemos utilizado yogur griego porque nos gusta más su sabor ácido, pero podéis utilizar cualquier otro yogur natural (siempre y cuando no tenga azúcar).

· Si no encontráis pipas de calabaza, podéis sustituirlas por nueces picadas.

· Si queréis muffins más pequeños, tan sólo tenéis que utilizar cápsulas de tamaño estándar y un molde para cupcakes. Tened en cuenta que os saldrán un mayor número de muffins y que el tiempo de horneado será menor (20 minutos aproximadamente).

· Recordad precalentar el horno a 180ºC antes de introducir la bandeja con los cápsulas.

Y ahora, todo lo que necesitáis saber sobre el sorteo. El regalo que la persona ganadora recibirá en casa, es un lote de productos compuesto por:

 Molde para muffins gigantes

 Cápsulas jumbo blancas

 Molde para minicupcakes

 Cápsulas mini Vichy negro

Para participar tan sólo tenéis que dejar un comentario en esta entrada, hablándonos sobre cuál es vuestra receta favorita de muffins. No olvidéis indicar vuestro correo electrónico en el comentario para que, en caso de ser necesario, podamos ponernos en contacto con vosotr@s.

Podéis participar desde hoy mismo, 22 de septiembre de 2017, hasta el jueves 28 de septiembre de 2017. El ganador o ganadora se anunciará el viernes y tendrá 48 horas para ponerse en contacto con nosotras para concretar la dirección de envío de su regalo. En caso de que no podamos contactar con la persona ganadora, se procederá a realizar de nuevo el sorteo.

Tened en cuenta que los gastos de envío del regalo corren de nuestra cuenta para direcciones dentro de España (península), pero para el resto de direcciones, será la persona ganadora la que asuma el coste de dichos gastos de envío.

Mucha suerte a todas las personas que vayáis a participar y, ya sabéis, para hacer la espera más corta (o para consolaros si no resultáis ganadores) podéis preparar estos magníficos muffins con toque cítrico.

De utilidad

Colorantes comestibles: características

Uno de los detalles que más caracteriza a la repostería creativa es el uso del color en todas y cada una de sus creaciones. La utilización de colorantes alimentarios en glaseados, masas, chocolate,… es algo tan habitual que ya casi lo hacemos por inercia.

Sin embargo, también es verdad que este tema es uno de los que más dudas genera. ¿Qué colorante es mejor para una cosa o para otra? ¿Todos los colorantes utilizados en repostería son comestibles? ¿Cómo aplico el colorante a mis creaciones?

Sabemos que existen muchas preguntas sobre los colorantes comestibles, para las que buscáis una respuesta clara. Por eso, y desde nuestra humilde experiencia, vamos a intentar arrojar un poco de luz sobre este tema tan importante en el mundo de la repostería creativa.

Lo primero que queremos aclarar (aunque pueda parecer un poco obvio) es que no sirve cualquier colorante para dar color a nuestras tartas, galletas, cake pops y demás. Los colorantes que usemos deben ser aptos para la alimentación; es decir, en el envase del colorante en cuestión, deben aparecer claramente los ingredientes y una fecha de caducidad (cierto es que, algunos productos procedentes de EE.UU., no tienen impresa la fecha de caducidad en el envase).

Una vez que tenemos claro que los colorantes son aptos para su consumo, tenemos que escoger el que mejor nos convenga para nuestra receta o decoración. Nosotras, para hacerlo más fácil, vamos a dividir los colorantes más utilizados en repostería creativa en 4 grupos: en gel, en polvo, para chocolate y líquidos.

Colorantes en gel.

Los colorante denominados en gel o pasta son los más utilizados en repostería. Suelen ser colorantes concentrados (lo que quiere decir que, con muy poca cantidad de colorante, podemos conseguir colores intensos) y la consistencia de los mismos suele variar según el fabricante.

Los colorantes de la marca AmeriColor son de los colorantes concentrados en gel con una consistencia más líquida que nosotras hemos probado. Se aplican gota a gota, gracias a su tapón dosificador y consiguen unos colores muy intensos (incluso cuando queremos conseguir rojo o negro).

Sin embargo, estos colorantes tienen un grave problema, y es que desde 2011, uno de sus ingredientes (E127) no está permitido en España para el consumo (excepto para cerezas de cóctel o confitadas). Por lo tanto, no es posible su uso en repostería. Y es una pena, porque nosotras eran los colorantes que usábamos habitualmente y son de una calidad excepcional, por eso hemos querido nombrarlos en esta guía. Además, a pesar de que su uso no está permitido en nuestro país, much@s de nuestr@s clientes no son españoles por lo que siguen usando esta marca en sus elaboraciones, ya que en sus países de origen sí que están permitidos.

Los colorantes en gel de la marca Rainbow Dust son los que estamos utilizando en sustitución de los anteriores. Tienen una consistencia muy parecida a los colorantes de AmeriColor y también consiguen colores muy vivos con unas pocas gotas. Tened en cuenta que, no por utilizar más cantidad de colorante, se consigue un color más intenso. En el caso de los colorantes Ranbow Dust, el fabricante no recomienda usar más de 3 gr por kilo de masa o crema.

Tienen una amplia gama de colores y se disuelven muy bien ya sea en masa de bizcocho, en cremas y natas, en glasa real o fondant. Además, tienen la ventaja de que poseen una fecha de caducidad bastante larga y no contienen ningún tipo de alérgeno entre sus ingredientes (ni siquiera trazas). Por ahora, a nosotras nos funcionan muy bien, por lo que os los recomendamos si queréis tonos intensos sin necesidad de utilizar mucho colorante.

Los colorantes para glaseado de la marca Wilton están considerados un término medio entre los colorantes en gel más líquidos y los colorantes en pasta más espesos. Son los más utilizados por todas aquellas personas que se inician en la repostería creativa, porque tienen una relación calidad-precio muy buena.

Nosotras los utilizamos mucho para elaborar pintura casera, ya que se disuelven muy bien en alcohol (tipo vodka) y se obtienen unos colores muy bonitos. Para teñir fondant también los utilizamos mucho. Sin embargo, tienen dos inconvenientes. El primer problema que presentan es que, cuando buscas un rojo o un negro intenso, es difícil de conseguir con estos colorantes (tanto para colorear cremas, fondant o masas). El segundo problema es que tienen trazas de frutos secos, trigo, leche,… por lo que no son aptos para ciertas dietas especiales.

Debido a su consistencia, este colorante no se puede emplear por gotas, sino que es necesario utilizar un palillo o la punta de una espátula para aplicarlo. Un consejo que os damos, para alargar la vida de vuestros colorantes, es que no utilicéis nunca un mismo palillo para más de una aplicación o, en caso de utilizar una espátula, que la limpiéis bien antes de volver a utilizarla. De esta manera, evitáis introducir en el colorante restos indeseados que podrían estropear el colorante recién estrenado.

El último de los colorantes de este grupo al que nos vamos a referir son los colorantes en pasta de la marca Sugarflair. Son unos colorantes con muy buenos resultados, pero que, desde nuestra experiencia, sólo son aplicables a la pasta de azúcar. Y es que, debido a su consistencia densa, no se disuelven bien en cremas, masas, o glasa, lo que provoca que podamos encontrarnos trozos de colorantes cuando estamos aplicando, por ejemplo, glasa sobre nuestras galletas (una desagradable sorpresa que puede echar a perder todo el trabajo). Sin embargo, podemos obtener colores muy intensos en fondant o en pasta de goma.

Colorantes en polvo.

En este caso, nos vamos a centrar en una sola marca, Rainbow Dust, pero vamos a diferenciar entre la amplia gama que nos ofrecen estos colorantes en polvo. Y es que podemos encontrar colorantes con un acabado mate, con un acabado brillante e incluso purpurinas.

Los colorantes en polvo no son otra cosa que pigmentos sólidos que nos permiten su aplicación, sobre fondant, glasa e incluso chocolate, mediante un pincel seco para conseguir espectaculares matices en nuestras creaciones. Por ejemplo, flores de pasta de goma más realistas o glaseados más brillantes. Además, también se pueden disolver en alcohol (tipo vodka) para aplicarlo como pintura. Sin embargo, en ambos casos, tenemos que asegurarnos de que la superficie sobre la que vamos a aplicar en colorante está seca y lo más dura posible.

Como os comentábamos, dentro de los colorantes en polvo podemos encontrar aquellos que no aportan brillo, denominados “mate” y los que sí aportan brillo, denominados “seda o metálicos”. Además, también existen las purpurinas comestibles, que se diferencian de los colorantes en polvo seda en que su grano es más gordo (por eso, no se recomiendan para su disolución en alcohol, sino más bien para espolvorear) y que aportan un brillo extra muy bonito.

Y llegados a este punto queremos hacer una aclaración muy importante. Y es que, dentro de la marca Rainbow Dust podemos encontrar purpurina comestible (edible) y purpurina no tóxica (non-toxic). Y, qué las hace diferentes, os preguntaréis. Pues bien, la diferencia más evidente es que la purpurina no tóxica es mucho más brillante que la purpurina comestible. Sin embargo, una puede ingerirse y la otra no. Concretamente, la purpurina comestible se puede aplicar sobre cualquier superficie (fondant, glasa, chocolate,…) e ingerirse sin problemas. Pero, si hemos utilizado purpurina no tóxica para decorar, por ejemplo, el zapato de pasta de goma que corona nuestra tarta, no podremos comernos el zapato (ni ninguna zona sobre la que haya caído la purpurina no tóxica). Como su nombre indica, esta purpurina no es nociva para la salud, pero tampoco está pensada para su consumo (es como si chupásemos la punta de un lápiz de carboncillo).

Colorantes para chocolate.

Los colorantes para chocolate se diferencian de los colorantes en gel en que están elaborados a base de aceite, en lugar de agua. Añadir agua al chocolate es sinónimo de desastre asegurado, por lo que si intentamos teñir chocolate con un colorante en gel (a base de agua) el chocolate se estropeará, perdiendo fluidez y quedando inservible.

La marca Wilton ofrece unos colorantes que funcionan bien si queremos conseguir tonos claros. A día de hoy, no conocemos ninguna marca de colorantes para chocolate que consiga colores intensos. Nuestra recomendación es que si necesitáis, por ejemplo, rojo intenso, mejor utilicéis Candy Melts. Es cierto que los Candy Melts no tienen entre sus ingredientes cacao, por lo que no se pueden considerar chocolate, pero tienen un sabor a vainilla muy bueno y su textura y forma de trabajar es muy similar a la del chocolate.

Colorantes líquidos.

Los colorantes líquidos están totalmente desaconsejados en repostería creativa. Sin embargo, existen ciertos colorantes acuosos que sí se utilizan en este arte debido a su forma de aplicarse sobre nuestras creaciones. Unos de esos colorantes, que tienen una consistencia totalmente líquida, son los utilizados por el aerógrafo de repostería. Para utilizarlos, basta con llenar el depósito del aerógrafo y rociar la zona que queremos pintar. Nosotras, cuando nos ha faltado algún color en particular para nuestro aerógrafo, hemos diluido colorante en gel con alcohol y listo (por supuesto, tiene que estar bastante líquido).

La pintura comestible es un tipo de colorante que se aplica con pincel (o con un aerógrafo) y aporta un brillo y un color muy llamativo a nuestras creaciones. Hay veces que es necesario dar dos manos de pintura comestible, como cuando pintamos una pared con Titanlux. Existe una amplia gama de colores de este tipo de colorantes, aunque también podéis elaborar vuestra propia pintura comestible siguiendo este tutorial.

También podemos encontrar colorantes en spray para dar color a la superficie de las tartas, a los glaseados de chocolate y crema o cualquier cosa que se nos ocurra. Es como aplicar pintura comestible con un aerógrafo pero de forma más limpia y sin tener que tener ningún tipo de aparato especial en casa. Lo que sí os recomendamos es que, si no queréis mancharlo todo con el spray, toméis precauciones y forréis la superficie de trabajo con papel de periódico o papel transparente.

Y para terminar, queremos hablaros de una forma de aplicar el colorante limpia y precisa. Hablamos de los rotuladores de tinta comestible. Para nosotras, no hay una marca de rotuladores comestibles mejor que la americana Foodoodler. Desde que los probamos hace ya bastantes años, no utilizamos ninguna otra marca. Da igual que los apliques sobre fondant húmedo (cuando das cursos con niñ@s no suelen tener la paciencia suficiente para dejar que el fondant se seque antes de pintar), que los utilices una y otra vez o que lleves sin usarlos meses. Siempre responden como es debido.

Si queréis mantener a l@s peques entretenidos durante un rato, darles unas galletas cubiertas con glasa de color blanco (que se haya secado y endurecido) y rotuladores de tinta comestible. Se divertirán, desarrollarán su lado más artístico y después saciarán su apetito goloso.

Pero, si lo que necesitáis es dibujar detalles bastante finos (como pestañas) los rotuladores que tenéis que utilizar son los de la marca Rainbow Dust. Estos rotuladores tienen doble punta, una de las cuales es bastante fina, perfecta para detalles pequeños. Es cierto que, este tipo de rotuladores suelen secarse antes que los que sólo tienen una punta. Sin embargo, si eso os pasa a vosotr@s, tan sólo tenéis que humedecer la punta con un poco de alcohol (tipo vodka) y la tinta volverá a fluir (a no ser que se hayan quedado destapados, al aire, durante mucho tiempo o si no los usáis a menudo).

A groso modo, hemos intentado esclarecer todas las posibles dudas que os puedan llegar a surgir del uso de los colorantes alimentarios. Por supuesto, si tras la lectura de esta entrada os siguen asaltando preguntas, aquí estamos para intentar solventarlas.

Ahora os toca a vosotr@s experimentar en casa con los colores y sus diferentes formas de aplicación. A divertirse se ha dicho.

Tutoriales

Elaborar una rosa sencilla de fondant

En el siguiente vídeo tutorial os enseñamos cómo elaborar una pequeña rosa sencilla en apenas un par de minutos, sin necesidad de cortadores ni herramientas especiales. Prepárate para convertirte en un/a jardiner@ del azúcar 😉

Para crear nuestras rosas comestibles hemos utilizado los siguientes ingredientes y utensilios:

 

Consejos:

  • Podéis sustituir el fondant y el CMC por pasta de goma, perfecta para el modelado de figuras y flores.
  • Nosotras, como cortador redondo, hemos utilizado la boca de una boquilla redonda de metal. Vosotr@s podéis utilizar lo que tengáis a mano (el tamaño es orientativo).
Recetas

Pound cake de frutos rojos y limón

El pound cake es la versión anglosajona de nuestro tradicional bizcocho cuatro cuartos. La receta básica lleva entre sus ingredientes principales mantequilla, azúcar, huevos y harina. Sin embargo, existen una gran variedad de versiones en la que además de añadir nuevos ingredientes, se modifican las medidas ligeramente. Y ese es el caso de nuestro Pound cake de frutos rojos y limón.

Se trata de un bizcocho sencillo que admite cualquier tipo de acompañamiento, aunque él sólo tiene una presencia espectacular y un sabor inigualable. En nuestro caso, para esta ocasión hemos decidido preparar un sencillo glaseado de limón que combina perfectamente con el sabor ácido de los frutos rojos.

Ingredientes bizcocho:

  • 110 gr de azúcar moreno
  • 170 gr de harina
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de levadura
  • 235 gr de yogur griego
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 3 huevos
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 115 ml de aceite de oliva suave (o de girasol)
  • 300 gr de frutos rojos
  • 1 cucharada de harina (opcional)

Paso a paso bizcocho:

1. Engrasamos el molde con spray antiadherente. Nosotras hemos utilizado el molde para bundt de Wilton porque nos encanta, pero podéis utilizar cualquier otro molde más sencillo.

2. En un bol, mezclamos los 170 gr de harina, la sal, la levadura y el azúcar. Reservamos.

3. En un bol aparte, batimos los huevos, el yogur, el extracto, el zumo y el aceite hasta que todos los ingredientes estén bien integrados.

4. Vertemos los ingredientes húmedos recién batidos a la mezcla de harina y batimos hasta obtener una masa homogénea. Reservamos.

5. En cuenco, colocamos la fruta y la espolvoreamos con harina. Removemos con cuidado para distribuir correctamente la harina por toda la fruta.

6. Incorporamos la fruta a la masa que teníamos reservada y la distribuimos con ayuda de una espátula, procurando no aplastar la fruta.

7. Llenamos el molde engrasado con la masa, asegurándonos de que quede bien distribuida por el mismo.

8. Horneamos a 175ºC durante unos 40 minutos (si la fruta utilizada es fresca) o unos 50 minutos (si la fruta es congelada).

9. Tras superar la prueba del palillo sacamos el molde del horno y dejamos que se temple unos 15 minutos o hasta que esté tibio al tacto.

10. Desmoldamos el bizcocho y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. Mientras, podemos ir preparando el glaseado de limón.

Ingredientes glaseado:

  • 100 gr de icing sugar
  • 1 cucharada de zumo de limón

Paso a paso glaseado:

1. Tamizamos el icing sugar y le añadimos el zumo.

2. Con ayuda de un tenedor batimos con energía hasta que desaparezcan los grumos.

3. Si fuese necesario, podemos añadir más zumo de limón (o agua si no lo queremos tan intenso) para obtener una consistencia más líquida del glaseado.

4. Vertemos el glaseado sobre le bizcocho bien frío y servimos.

Como veis, es un bizcocho de lo más sencillo, pero muy resultón para acompañar nuestros desayunos o meriendas. Su consistencia densa y su tacto húmedo lo convierten en un bizcocho todoterreno que lo aguanta todo y gusta a tod@s.

Consejos:

  • Os recomendamos que, si vais a utilizar fruta congelada como hemos hecho nosotras, descongeléis la fruta y la escurráis un poco sobre papel de cocina antes de utilizarla.
  • Si no queréis encontrar grandes tropezones de fruta en el interior del bizcocho, podéis cortar las frutas más grandes (como las fresas) para igualar, más o menos, el tamaño de toda la fruta.
  • Rebozamos la fruta con harina para evitar que al añadirla a la masa se vaya toda al fondo durante el horneado.
  • Recordad precalentar el horno a 175ºC antes de introducir el molde con la masa.
  • Este bizcocho se conservar sin problemas durante 4-5 días. Por supuesto, para ello tenéis que cubrirlo, para aislarlo del aire, con un paño de cocina (aunque mucho mejor si lo conserváis en un portatartas).