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Recetas paso a paso realizadas por La guinda Florinda

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Galletas de avena y arándanos

Elaborar cookies es de lo más fácil y gratificante. Con unos cuantos ingredientes y un poco de tiempo podemos preparar en casa unas deliciosas galletas con las que animar y endulzar cualquier desayuno o merienda. Pero además, estas galletas de avena y arándanos tienen un sabor tan único que será difícil de superar.

A nosotras las cookies nos vuelven locas, y si además están hechas de avena, entonces ya son nuestra perdición. Las tenemos que poner en un lugar poco accesible para no devorarlas cada vez que pasamos por la cocina 😉 Como podéis imaginar, el tarro de las galletas no dura mucho tiempo lleno cuando son estas cookies las que están dentro…

Ingredientes:

  • 150 gr de mantequilla reblandecida
  • 120 gr de azúcar moreno
  • 2 huevos
  • 170 gr de harina
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1/8 cucharadita de sal
  • 120 gr de copos de avena
  • 150 gr de arándanos deshidratados
  • 50 gr de gotas de chocolate blanco

Paso a paso:

1. En un bol, batimos la mantequilla junto con el azúcar hasta obtener una pasta.

2. Añadimos los huevos, uno a uno.

3. Incorporamos la harina, el bicarbonato y la sal. Batimos ligeramente.

4. Agregamos los copos de avena y amasamos.

5. Añadimos los arándanos y las gotas de chocolate. Terminamos de amasar hasta obtener una masa bien integrada.

6. Forramos una bandeja de horno con papel vegetal.

7. Hacemos bolas de masa y las distribuimos por la bandeja, dejando unos 6-8 cm entre ellas.

8. Aplastamos ligeramente ligeramente las bolas de masa.

9. Horneamos a 180ºC durante unos 10-12 minutos, hasta que hayan cogido un color tostado.

10. Sacamos las galletas del horno y las dejamos templar en la bandeja un par de minutos.

11. Pasamos las galletas a una rejilla para que se enfríen completamente.

Se conservan en perfecto estado durante días, dentro de un bote de cristal por ejemplo. Y son ideales para matar el gusanillo a cualquier hora o en cualquier lugar (nosotras siempre llevamos un par de cookies en el bolso…). La combinación de sabores entre la fruta y el chocolate convierten a estas galletas en una delicia con un juego de texturas insuperable.

Consejos:

· Las cookies deben salir del horno aún un poco blandas e ir endureciéndose durante el tiempo de enfriado.

· Podéis probar combinaciones diferentes; por ejemplo, cambiar el chocolate blanco por chocolate negro o los arándanos por grosellas.

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Arroz con leche

Últimamente el cuerpo nos pide tradición, así que estamos llenando nuestra cocina de postres típicos que nuestra madre nos preparaba cuando eramos pequeñas. Nosotras no tenemos hij@s a quienes preparárselos, pero sí tenemos estómagos que ansían esos dulces recuerdos. Y por eso, para saciar nuestra hambre de pasado, hemos preparado un insuperable arroz con leche que hoy compartimos con vosotr@s.

La receta es realmente sencilla y es muy difícil que pueda salir mal. Es uno de los postres favoritos de nuestra madre y solía prepararlo para nosotr@s para que tuviésemos un postre especial (por ser tan buen@s…). Ahora os invitamos a que lo preparéis en casa y vosotr@s también disfrutéis de la tradición y las cosas bien hechas 😉

Ingredientes (para unas 8 raciones):

  • 200 gr de arroz
  • 1500 ml de leche entera
  • 180 gr de azúcar
  • 1 limón grande (sólo necesitamos la piel)
  • 1 rama de canela grande
  • canela en polvo (para espolvorear)

Paso a paso:

1. Lo primero que tenemos que hacer es limpiar el arroz con agua fría y hervirlo durante un par de minutos en un cazo con agua. Lo dejamos escurrir en un colador mientras preparamos la leche.

2. En una olla, ponemos la leche, el azúcar, la piel del limón y la rama de canela. Removemos ligeramente y llevamos a ebullición.

3. Añadimos el arroz en cuanto la leche empiece a hervir. Lo dejamos al fuego durante unos 20-30 minutos, removiendo de vez en cuando.

4. Cuando el arroz esté en su punto (es decir, se haya ablandado a nuestro gusto) lo apartamos del fuego y retiramos la piel del limón y la rama de canela.

5. Dejamos enfriar el arroz en pequeños cuencos individuales o en una bandeja grande y lo espolvoreamos con canela antes de servirlo.

Es un arroz con leche caldoso, con el toque perfecto de limón y canela, ideal para animar cualquier comida. Además, es tan fácil de preparar que podéis tenerlo listo en un momento e incluso elaborarlo con l@s más pequeñ@s de la casa.

Consejos:

· Podéis limpiar el arroz con agua y ponerlo directamente en la leche hirviendo. Sin embargo, en ese caso, tenéis que tener en cuenta que tardará más tiempo en estar listo y consumirá más leche.

· El tiempo de cocción dependerá de si estáis utilizando un tipo de arroz u otro (el de grano largo necesitará menos tiempo que el de grano gordo).

· Con estas cantidades se consigue un arroz caldoso, si lo queréis algo más espeso, podéis reducir la cantidad de leche. Pero recordad que conforme el arroz se vaya enfriando se irá espesando (lo mismo pasará con el paso de los días).

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Cupcakes de lavanda y crema de miel

Tenemos en casa un pequeño bote de cristal con lavanda seca en su interior. Nos la regaló una amiga hace unos meses y desde entonces nos embriaga su olor cada vez que pasamos junto a la estantería en la que reposa el tarro. Ya la utilizamos, hace un tiempo, para preparar unos aromáticos scones de lavanda, pero como nos quedamos con ganas de más, esta vez hemos elaborado unos deliciosos cupcakes de lavanda con crema de miel.

La combinación entre la lavanda y la miel es perfecta. La esponjosidad del bizcocho y la textura sedosa de la crema hacen de estos cupcakes una maravilla para los ojos y el paladar. Se trata de una receta realmente sencilla y rápida con la que poder sorprender a nuestr@s invitad@s cualquier tarde de visita.

Ingredientes bizcocho (para unos 12 cupcakes):

  • 115 gr de mantequilla reblandecida
  • 200 gr de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta
  • 170 gr de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 150 gr de leche
  • 2 1/2 cucharaditas de lavanda seca

Paso a paso bizcocho:

1. En un bol, batimos la mantequilla y el azúcar hasta obtener una pasta.

2. Añadimos los huevos y seguimos batiendo.

3. Incorporamos la vainilla en pasta y volvemos a batir.

4. Agregamos la mitad de la harina, previamente tamizada, y batimos lo justo para que se integre.

5. Vertemos la leche y seguimos batiendo.

6. Añadimos la otra mitad de la harina y volvemos a batir.

7. Echamos la lavanda a la mezcla y removemos bien con ayuda de una espátula.

8. Colocamos unas cápsulas de papel en un bandeja para cupcakes.

9. Con ayuda de una cuchara para helado, llenamos las cápsulas hasta un tercio de su capacidad.

10. Horneamos a 180ºC durante 20 minutos aproximadamente (o hasta que el palillo salga limpio del bizcocho).

11. Sacamos la bandeja del horno y dejamos que se temple un par de minutos.

12. Retiramos los cupcakes de la bandeja y dejamos que se enfríen por completo sobre una rejilla. Mientras, podemos ir preparando la crema.

Ingredientes crema:

  • 140 gr de mantequilla reblandecida
  • 60 gr de queso Philadelphia
  • 50 gr de miel artesana
  • 265 gr de icing sugar tamizado

Paso a paso crema:

1. En un bol, batimos ligeramente la mantequilla junto con el queso.

2. Incorporamos la miel y volvemos a batir hasta que empiece a formarse una pasta.

3. Incorporamos el icing sugar y batimos para conseguir una crema homogénea y sedosa.

4. Introducimos la crema en una manga pastelera en la que hemos colocado una boquilla de estrella abierta.

5. Colocamos la punta de la boquilla en el centro del cupcake y realizamos una espiral hacia fuera para crear una rosa.

El olor que desprende el horno mientras se hornean los cupcakes, la textura realmente alucinante de esta dulce crema, el primer mordisco suave y lleno de sabor,… Podríamos seguir enumerando ventajas de preparar estos cupcakes en casa, pero preferimos simplemente animaros a que los preparéis vosotr@s mism@s y disfrutéis de la experiencia en primera persona.

Consejos:

· Siempre que la masa lleve mantequilla pomada entre sus ingredientes, nosotras recomendamos batir con unas varillas eléctricas hasta que la mantequilla se haya integrado bien.

· Recordad precalentar el horno a la temperatura indicada antes de introducir la bandeja para cupcakes.

· No es recomendable batir en exceso la mantequilla con el queso Philadelphia y la miel. Podrías correr el riesgo de que se corte.

· ¿Sabéis cómo diferenciar una miel industrial de una miel artesana? Pues simplemente comprobando su consistencia. La miel “de fábrica” tiene una consistencia líquida, sin embargo, la miel artesanal tiende a permanecer densa (incluso en pleno mes de julio en Sevilla). La primera caerá de una cuchara si la inclináis, mientras que la segunda se quedará pegada. Esto es importante a la hora de obtener una crema con una textura perfecta.

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Tarta de remolacha y crema de queso

Tarde fría de sábado en casa. Suena Inertia Creeps de Massive Attack a través de los altavoces conectados a la tablet. Hemos estado toda la mañana liadas con la limpieza semanal y ahora estamos descansando un poco, sentadas en el sofá. Mi hermana ojea las redes sociales en su móvil, mientras yo me pinto las uñas de un intenso esmalte rojo (por lo espeso que está debía llevar guardado en el armario bastante tiempo).

“¿Te apetece un té?”, me pregunta mi hermana. “Eso estaría bien, pero ¿sabes lo que estaría mejor? Una taza de té y un trozo de bizcocho”, le respondo. “Pero no tenemos nada de eso.”, me recuerda ella. “Pero ¿sabes lo que sí tenemos? Remolacha.”, comento con una sonrisa en la boca. Ambas nos miramos y no hacen falta más palabras. Toca preparar una esponjosa y sedosa tarta de remolacha y crema de queso.

Ingredientes bizcocho:

  • 230 gr de remolacha cocida y pelada
  • 150 gr de azúcar
  • 135 gr de azúcar moreno
  • 115 gr de aceite de oliva suave
  • 2 huevos
  • 275 gr de harina
  • 2 cucharaditas de levadura
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1 1/2 cucharaditas de jengibre molido
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 115 gr de leche

Paso a paso bizcocho:

1. Rallamos la remolacha. Reservamos.

2. Mezclamos la harina junto con la levadura, el bicarbonato, el jengibre, la canela y la sal. Tamizamos y reservamos.

3. En un bol, batimos los dos tipos de azúcar con el aceite.

4. Añadimos los huevos y volvemos a batir.

5. Incorporamos la remolacha y seguimos batiendo.

6. Tamizamos la harina y agregamos la mitad. Batimos.

7. Vertemos la leche y volvemos a batir.

8. Añadimos la otra mitad de la harina y mezclamos bien hasta obtener una masa bien integrada.

9. Engrasamos un molde de 20 cm de diámetro con spray antiadherente.

10. Vertemos la masa en el molde y horneamos a 180ºC durante 50 minutos.

11. Pinchamos el bizcocho con una brocheta para comprobar si está bien cocido y lo sacamos del horno.

12. Dejamos enfríar el bizcocho en el molde unos 10-15 minutos.

13. Desmoldamos y dejamos enfriar por completo el bizcocho en una rejilla. Mientras, podemos ir preparando la crema de queso.

Ingredientes crema:

Paso a paso crema:

1. En un bol, batimos la mantequilla durante un minutos aproximadamente.

2. Añadimos el queso y el extracto y seguimos batiendo hasta obtener una pasta cremosa.

3. Incorporamos el icing sugar, previamente tamizado, y batimos lo justo para obtener una crema suave y homogénea.

Montaje tarta:

1. Con una lira, nivelamos la parte superior del bizcocho. Guardamos (o nos comemos en ese mismo momento) la cúpula sobrante y cortamos en dos partes el bizcocho para obtener dos capas.

2. Extendemos una capa de crema sobre la primera mitad de bizcocho, con ayuda de una espátula.

3. Colocamos la segunda mitad del bizcocho y cubrimos toda la tarta con una buena capa de crema.

4. Con una cuchara, vamos levantando picos en la crema para darle a la tarta un aspecto rústico.

En aquella helada tarde de febrero tuvo lugar una merienda espectacular. A la taza de té de hierbas le acompañó un trozo de una de las tartas con un sabor más envolvente que habíamos probado. Un bizcocho esponjoso y con un bonito toque dorado, acompañado de una suave crema con un delicado aroma a naranja.

Consejos:

· No es necesario rallar la remolacha tan finamente como si rallásemos la piel de una naranja. No queremos que se emplaste y forme un puré.

· Si queréis que vuestra crema tenga un sabor más intenso a naranja, tan sólo tenéis que añadirle más extracto. Si no os importa que la crema tenga pequeños grumos, también podéis aromatizarla con ralladura de naranja.